Dust in the wind
Cuando todo haya acabado,
y sólo queden nostálgicas sonrisas,
será la hora de empaquetar sin prisas,
de rellenar lo vaciado.
Entonces miraremos atrás al camino,
y, como si nunca hubiese empezado,
podrás ver al viento huérfano de destino,
llendo a morir a un acantilado.
Podrás navegar con tu recuerdo
más allá del firmamento
donde acaba todo movimiento
y encontrarme allí sentado.
y te tenderé mi mano
te entendere tu premisa
venderé mis camisas
y pondremos rumbo a otro lado.
Al fin y al cabo,
las ciudades no son más que polvo en el viento.
lunes, 29 de octubre de 2007
miércoles, 24 de octubre de 2007
Corazón Cobarde
Corazón Cobarde
El encallecido corazón iba palpitanto lento y lento. En cada diástole trataba de hincharse como una barca, envejecido. Tienes demasiadas cicatrices, amigo, ya no vales para esto. Recopilando todo el oxígeno que podía de la sangre negra, conseguía fuerzas para ir tirando, pero cada eyección era como una arcada, y cada pálpito como una calada a un cigarrillo.
Ya no era un corazón rosa, sino una pulpa sanguinolenta medio sólida medio viscosa. Los buenos deseos que antaño hacían florecer el verde de los ojos, ahora no eran más que eyaculaciones a medio gas que casi no daban ni para que creciesen los pelos de la barba.
Así que, no mucho más lejos de los 28, Corázon, arterias obstruídas, dijo que no daba para más. Y nadie le dio un masaje porque estaba sólo.
El encallecido corazón iba palpitanto lento y lento. En cada diástole trataba de hincharse como una barca, envejecido. Tienes demasiadas cicatrices, amigo, ya no vales para esto. Recopilando todo el oxígeno que podía de la sangre negra, conseguía fuerzas para ir tirando, pero cada eyección era como una arcada, y cada pálpito como una calada a un cigarrillo.
Ya no era un corazón rosa, sino una pulpa sanguinolenta medio sólida medio viscosa. Los buenos deseos que antaño hacían florecer el verde de los ojos, ahora no eran más que eyaculaciones a medio gas que casi no daban ni para que creciesen los pelos de la barba.
Así que, no mucho más lejos de los 28, Corázon, arterias obstruídas, dijo que no daba para más. Y nadie le dio un masaje porque estaba sólo.
miércoles, 17 de octubre de 2007
áPORREAMIENTO DE tECLADO en mOMENTO DE AgONÍA eXTREMA
xdf yyuyg7ft6 çc x
d tçytx5tD5s4r41T5opp5tt 5tx p¨4323q2q1
44çp5p^çEP¨pSOO-OÑEOÑ-P´ç
SZR
SZE
S¨p
d tçytx5tD5s4r41T5opp5tt 5tx p¨4323q2q1
44çp5p^çEP¨pSOO-OÑEOÑ-P´ç
SZR
SZE
S¨p
lunes, 8 de octubre de 2007
Otoño
Justo después de que te fueses,
las nubes cerraron el cielo.
Y todo se volvió amarillo.
Las paredes de los edificios, los taxis.
La ropa de la gente, las ventanas.
Los gatos, los carricoches.
Parecía que había llovido azufre.
Al llegar a casa, el gato me miró inquisitivo.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
