Tu Fuerza.
No como magnitud física, sino como el impulso interior que mueve el espíritu. La confianza en la Razón, y el optimismo del que sabe que los Dioses le protegen.
Fuerza como pasión y alegría. Fuerza libre de lógica opresora. El animal interior que no se doma, sino que se conquista por sumisión.
Cuando la negrura infinita te rodea y se apaga la última antorcha, sólo la Fuerza de la Voluntad puede mantenerte en pie, hasta que, algún día, se haga la luz de nuevo.
Esperanza: Fuerza: Luz.
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1 comentarios:
Agazapada en su esquina, preparada y paciente, velando por nosotros hasta el momento preciso.
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