domingo 6 de febrero de 2011

Intolerancia

La intoleracia es un monstruo que se alimenta de bebés y de prejuicios. Duerme en una cueva armagedónica de medios de comunicación masivos y cuando sale gusta de pasear por los sectores más infantiloides de la sociedad.

Lo cabalga, montado sobre una silla de apatía botellonesca, una criatura despreciable llamada ministro, que antes significaba "el que es menos" y ahora significa "el que hace lo que le sale de la polla".

Y yo me pregunto qué hago aquí. Yo que soy una persona a la que no le gustan ni las fronteras ni las injusticias. Y me siento s(o|ó)lo. Pero sobre todo me pregunto qué lugar queda al que escapar.

4 comentarios:

Eva Monzón dijo...

Siempre ha sido así, toda sociedad tiene su intolerancia hasta que ella misma la derrumba y se crea otro sociedad que terminará igual... mientras tanto, los individuos podemos no ser intolerantes y hacer frente a lo que no queremos tolerar sin demonizar.

0nironauta dijo...

El monstruo está en su primavera, pero nunca había tenido teléfono móvil ni macdonalds.

¿Seremos capaces de abatir de nuevo a la bestia como lo hicieron nuestros antepasados incontables veces, o será el triunfo final de la avaricia en forma de Nuevo Orden Mundial eterno y estático?

Lorena dijo...

Comparto ese sentimiento de disgusto con el conformismo de muchas personas, un conformismo disfrazado de hedonismo y democracia. Y estamos a orillas distintas del mar...No nos percatamos del monstruo, creemos que ya no hay un enemigo contra quien luchar, y eso nos hace quedarnos tranquilos en nuestras sillas.

0nironauta dijo...

Va siendo hora de despertar con(s)ciencias. Mis amigos acabarán diciéndome que soy un pesado, pero no paro de repetirles que ignorar las noticias evidentes de decadencia es un peligro para todos en potencia.

La otra opción es dejarlo pasar y acostumbrarse a la pérdida de derechos.