miércoles 15 de febrero de 2012
miércoles 18 de enero de 2012
jueves 10 de noviembre de 2011
Endiandibladas
Morador del tiempo a veces, el barbudo blanco era incapaz de asentir. Burlaba las maneras menos grotescas de adamantio, esperando vencer y enverdecer bajo la sombra del robledo. Imitaba con profusión las eclécticas descargas de lo inacabado, dejando suavemente reposar en su narguilé el otoño de su ausencia.
A veces, en la profusión estética de la encrespada tarde boliviana, enterraba sus manos en húmeda pero inusual tierra de labranza, maldecía entredientes, y respiraba lentamente los rayos de sol que apenas atrevíanse a murmurarle por las mejillas.
Los puntitos rojos, esos que nunca vemos cuando los buscamos, escamotean las argentinas liliputas; sin rodeos; y luego se echan a roncar como cronopiosas enguantadas.
A la postre, lo remanente trasciende, pero lo trascendente, remane. No dejamos de inmaterializar lo mundano, pero pretendemos echarle el guante aterciopelado a la brida teluriana en busca de algo con lo que discutir. Para mí que esa parte de nosotros que se nos esconde no lo hace para jugar el pilla pilla, sino, la pobre, por puro acongojone.
A veces, en la profusión estética de la encrespada tarde boliviana, enterraba sus manos en húmeda pero inusual tierra de labranza, maldecía entredientes, y respiraba lentamente los rayos de sol que apenas atrevíanse a murmurarle por las mejillas.
Los puntitos rojos, esos que nunca vemos cuando los buscamos, escamotean las argentinas liliputas; sin rodeos; y luego se echan a roncar como cronopiosas enguantadas.
A la postre, lo remanente trasciende, pero lo trascendente, remane. No dejamos de inmaterializar lo mundano, pero pretendemos echarle el guante aterciopelado a la brida teluriana en busca de algo con lo que discutir. Para mí que esa parte de nosotros que se nos esconde no lo hace para jugar el pilla pilla, sino, la pobre, por puro acongojone.
lunes 31 de octubre de 2011
Ya no funciona
La técnica para detectar si estás soñando es mirarse las manos dentro del sueño y preguntarse si estás en la realidad. Haciéndolo en el día a día a menudo provoca un efecto espejo en el subconsciente. Es como si lo programásemos.
El caso es que ya no funciona en mis sueños. Mi subconsciente, que no es tonto, ya ha descartado la técnica. En la pesadilla de esta noche, cuando agobiado me he mirado las manos para ver si estaba soñando o no, mi yo onírico ha dicho "mierda, y encima NO estoy soñando, esto es real". Me había pasado otras veces, pero nunca tan contundentemente.
Se acabó el chollo. Toca buscar otra técnica para alcanzar el Sueño Lúcido.
El caso es que ya no funciona en mis sueños. Mi subconsciente, que no es tonto, ya ha descartado la técnica. En la pesadilla de esta noche, cuando agobiado me he mirado las manos para ver si estaba soñando o no, mi yo onírico ha dicho "mierda, y encima NO estoy soñando, esto es real". Me había pasado otras veces, pero nunca tan contundentemente.
Se acabó el chollo. Toca buscar otra técnica para alcanzar el Sueño Lúcido.
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